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Una guía, no un folleto

Guía para contratar una web en Canarias: qué exigirle a quien te la haga

Estas siete cosas son las que más disgustos evitan, y salen de lo que se avisa en las guías de compra del sector. Sirven te contrate quien te contrate. Léelas antes de firmar nada, con nosotros o con cualquiera.

  1. Que te pongan el precio por escrito antes de empezar

    Con el alcance detallado: cuántas páginas, qué lleva cada una y qué NO entra. Un presupuesto cerrado que te dan sin haberte preguntado casi nada suele significar que van a aplicarte una plantilla estándar.

  2. Que el código y el dominio queden a tu nombre

    Es lo que más se olvida y lo que más caro sale. Si la web se construye dentro de un sistema cerrado del proveedor, no es del todo tuya: el día que quieras cambiar de manos, empiezas de cero.

  3. Que te enseñen la velocidad de una web que hayan entregado

    No una captura bonita: la medición. Google puntúa lo que tarda en aparecer, lo que tarda en responder y cuánto se mueve mientras carga. Si no saben explicarte qué es eso, tampoco lo van a cuidar en la tuya.

  4. Que te digan quién va a hacer el trabajo

    Con nombre. Muchos estudios subcontratan el diseño o la programación sin avisar, y cuando algo falla cada uno señala al de al lado. Saber con quién hablas el primer día es saber a quién llamar el día malo.

  5. Que te den una fecha, no una sensación

    Escrita en el presupuesto y con lo que tienes que aportar tú para que se cumpla. «En unas semanas» no es un plazo: es una forma de no comprometerse.

  6. Que te aclaren cuántos cambios entran

    Es de donde salen casi todas las discusiones del sector. Sin un número o una regla clara, tú crees que son infinitos y ellos creen que eran dos, y la relación se rompe justo al final.

  7. Que te digan lo que vas a pagar cada mes

    Toda web tiene un coste recurrente: el sitio donde vive, el dominio y mantenerla segura. Si no aparece en el presupuesto, no es que sea gratis: es que aparecerá después.

  8. Que te den la letra pequeña, y léela

    Las tres que más caro salen: si hay permanencia y de cuántos meses, de quién es la web y el dominio si un día te vas, y qué pasa con tus datos y tus copias de seguridad al terminar. Si algo de eso no está por escrito, pídelo por escrito. Un proveedor que no tiene nada que esconder te lo manda el mismo día.

A las siete se puede contestar que sí, y las nuestras están escritas en la portada, en las preguntas de antes del contacto. Pregúntaselo también al siguiente que mires: si alguna se queda sin respuesta clara, ya sabes por dónde va a venir el problema.

Actualizado en septiembre de 2026